11 dic 2008

Siesta

Anoche dormí como cuatro horas. Buena parte de la culpa es mía ¿A quién se le ocurre hacer limpieza en la madrugada? Mímisma siempre. El insomnio me tenía harta y opté por cansarme tanto que eventualmente me diera sueño. También quise darle una ayudadita y me puse a probar un nuevo tequila que acabo de comprar ¡muy bueno!

Ya en la madrugada, totalmente ebria, cansada y con frío, me acomodé en mi cama y perdí tres horas discutiendo conmigo los posibles enfoques de mi ensayo sobre los juglares del siglo XIV. Harta de todo, me dormí. No descansé nada.

En la mañana me miré al espejo y noté que me veía verde ¡Verde, carajo! No se vale. Es un momento muy vulnerable en la vida de una mujer el enfrentamiento matutino con el espejo. ¿Mencioné que tengo una horrible erupción debajo de mi nariz? No puedo salir a ningún lado. Digo, yo me quiero mucho, pero ¡Caray, parezco troll!

Igual tomé un baño y me preparé para enfrentar el mundo. Bueno exagero, en realidad lo que tenía que enfrentar era a mi profesor de literatura medieval para conseguir una extensión. Se me hizo tarde, como siempre.

Todo esto no es importante.

Lo maravilloso de hoy es que tomé una siesta. Habrá durado tres horas a lo mucho, pero ¡oh, maravilloso sueño! llegaste.

Estoy muy contenta. ¿Y qué si la ciudad es un caos?¿Y qué si mañana se celebra una de las mayores mentiras en México? ¿Y qué si repruebo la materia cuyos textos conozco al derecho y al revés? ¿Y qué si estoy más resfriada que ayer? ¿Y qué si estoy cruda y tengo nauseas? Nada importa, porque DORMÍ UNA SIESTA.

Vino acompañada de un gran sueño; recuerdo sería más preciso: Aquella ocasión en que me quedé dormida en el sillón de Sam mientras veíamos una película (creo que era de Buñuel) y cuando desperté sonaba jazz muy bajito. Él estaba mirandome y sonreía. Yo instintivamente me limpié el rostro, pero no estaba babeando, así que le pregunté de qué se reía "Duermes como si no hubiera mañana, hasta se me antoja nomás de verte ¿Sabías que te ríes en sueños?" Claro que me acordaba, dicen que parezco bebé. "Te perdono hasta que te durmieras con una gran película", me dijo caminando hacia mí con su andar felino. Luego me beso; y lo que pasó después, bueno... es lo mejor del sueño.

Cuando me desperté todavía olía su loción (maderas y musgo) y tenía ese sabor a café en la boca. Esta vez en el espejo me miré un rato: Tenía las mejillas coloradas y los ojos brillantes, piel rosa. Apenas me reconozco.

Últimamente tengo estos sueños que no aportan nada nuevo, pero que parecen demasiado reales, como deja vu en tercera dimensión. No me quejo, sólo digo que es raro.

Escucho la canción de los Sex Pistols "My way" y la Razorlight "Golden touch" para sacarme de la cabeza las del disco de "The Last Shadow Poppets".

Hoy hay luna llena y el cielo se ve bonito. ¿Porqué será que las cosas importantes siempre suceden durante la luna llena?

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