¿Por qué la gente insiste en despertarme cuando saben que no dejarme dormir es uno de los peores errores que pueden cometer?De veras, yo no soy tan complicada. Es simple: Déjame dormir y vamos a ser amigos.
Igual hice media hora de pucheros en solitario antes de levantarme de la cama. ¿Es legal despertarse a las nueve de la mañana en vacaciones navideñas? ¿Qué tan malo es demandar a tu propia madre? mmm, interesante.
En fin, eventualmente accedí a acompañarlos a comprar las piñatas y la fruta para la posada.
La ciudad es un caos. Ya se que siempre me quejo de lo mismo, pero hoy es justificado ¡Tres horas en llegar con mi abuela! Creo que no hubo avenida principal desconocida para nosotros hoy. Detesto vivir tan lejos de todos. Aunque el hecho de perdernos fue absolutamente culpa mía no era necesario recordármelo cada diez minutos ¿acaso soy adivina? La culpa es de Andrés Manuel y su jodido segundo piso del periférico sin letreros.
Pausa para agradecer a Mahoma por la creación del Guía Roji, de verás me salvó de tener que preguntarle a algún imbécil direcciones. Admitámoslo, nadie sabe ayudar cuando de indicaciones se trata.
Llegamos asoleados, cansados, hartos, deshidratados, y hambrientos a nuestro destino ¡A las cinco de la tarde! No se vale.
Salvada la posada y rellenas las piñatas me escabullí para saludar a mis amigos. Agradezco que es en la misma colonia, por cierto.
En la cafetería el único que estaba era Rob, y él es de chocolate, así que opté por déjarlo traumarse con su celular (llamada de su novia cada quince minutos) y apartarme a beber algo que me mantuviera despierta.
Tres americanos después, recuperé el buen humor. Claro, hasta que Edgar entró ¿en serio, qué no conocen otro lugar? Algunos nisiquiera soportan la cafeína en sus débiles sistemas ¿por qué insisten en acosarme en mis espacios? Como sea, se veía bien; Ed siempre se ve bien. Carajo.
Es curioso que ya no me apantallé tanto verlo entrar a un lugar después de meses. Antes me ponía bastante loca, y ahora es uno más; Claro que la mirada de gato y el cabello castaño en un cuerpo bien proporcionado de 1.80 es atractivo, pero ya no es tentador.
Saluda con su clásico "Hola, Peque ¿recibiste las flores?", mientras pone ese gesto travieso en su cara de niño bueno. Luego de que lo regañó por no avisarme cuándo llegaba, me cuenta cómo acabo aquella historia de Día de Gracias en casa de sus padres, dice que todas la familias son un estorbo para el desarrollo del ser humano después de cumplir los dieciseis y agrega un par de ejemplos antropológicos que ya no recuerdo. Trae un humor cítrico y prefiero no contradecirlo.
Platicamos poco tiempo porque la posada es a las ocho, luego de que trata de autoinvitarse me despido. Es imposible la presentación: "Hey familia, éste es el sujeto con el que salía cuando todos pensaban que yo era una monja/lesbiana, saluden al joven ¡Viene desde el país del norte! Ah sí, ahora sólo somos amigos porque el que realmente me gusta es su hermano." Incluso en mi cabeza, como conversación hipotética, es un desastre. No, mejor dejamos tranquilo ese asunto.
LA POSADA
La noche estuvo fresca, canté mucho (en un tono poco afinado), tomé muchas fotografías, y ayudé a controlar un poco a los niños. Mis primos y yo discutimos ideas para ir a acampar antes de que se acabe el año, y creo que discutimos algo sobre institucionalizar el día del borracho. Ya no recuerdo más detalles, pero creo que soy la presidenta del club ¿qué club? Bueno, ni yo se.
Debo recordárme a Mimisma que seis piñatas son demasiadas, en serio. Los pobres niños quedaron a punto del colapso.
Mañana es la posada de mi "pandilla", creo que tengo el plan resumido en una palabra: DISCORDÍA.





















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