14 dic 2008

Perdóneme padre, porque he pecado

Bueno, en realidad prometí jamás volver a decir eso, pero como considero ocasión especial el navideñismo que nos invade, pienso hacer una excepción y confesar todo lo malo que he hecho este año, así como pedir perdón a todos los que he ofendido. Lo haré aquí (así evito pararme en la parroquia de mi colonia), y que me perdone Dios.

Jona, lamento haber pateado a tu perro cuando lo encontre mordiendo mis botas favoritas. ¡Ah! y también por mentir diciendo que desconozco la razón de que el can no se me acerque. Soy Cruella De Vil.

Padre de la parroquía, lamento haberle dicho "¡Hey! ¿Dónde es la ley seca, señor cura?" cuando lo vi zigzagueando por las calles con aliento acólito, digo alcohólico. Soy una mala cristiana.

Samuel, lamento haber escrito ese horrible correo. Las palabras "pero que hijo de la chingada eres" no son adecuadas para poner como título en la correspondencia. Soy suceptible cuando me llaman consentida.

Al, lamento perderme siempre tus fiestas de cumpleaños. Arruiné totalmente la de este año y espero asistir a la próxima. Prometo un buen regalo ¿ya perdóname, no?. Soy la peor mejor amiga.

Muchacha del 7eleven, lamento mis reclamos por el cambio de treinta pesos, cuando yo te pagué con doscientos y compré unicamente un agua. Pero debiste considerar que a los clientes no les agrada ser timados, sobre todo si son más listos que tú. Como sea, no debí decirte que "lo único que sabes contar son chiles". Soy apegada al dinero.

Profesor de cuya materia no recuerdo el nombre, lamento burlarme de sus faltas de ortografía y salirme de su clase mientras explicaba, pero no debió preguntarme la razón de mis ansias de abandonar su cátedra. Me disculpo por contestar "No voy a poner mi educación en las manos de alguien que no puede deletrear: concentración", el portazo también fue innecesario. Soy una cretina.

Piojositas, ¿pensaron que iba a disculparme por el apodo? Pues no, ¡Tienen veintitantos,compren un jodido jabón! Lo que lamento es decirles "si así tienen la azotea ¿cómo andarán del sótano?". Fue de muy mal gusto, y lamento también contarle a todos mis conocidos... y los suyos. Soy una bitch.

Edgar, lamento decirte "sólo me emborracho con las personas que confío" cuando me preguntas si quiero ir por un trago. Debería decir simplemente "no, gracias" y dejarlo así. Soy inopotunamente honesta.

Manceba estudiante de teatro, lamento que cuando preguntaste mi opinión profesional de tu audición yo te contestara con la verdad más cruda, y lamento referirme a ti como "la fulana insípida sobreactuada con mala dicción". Creo que al menos debí aprenderme tu nombre. Soy la jodida reencarnación de Bette Davies.

Edwin, lamento haberte coqueteado y engatusado para que me invitaras a la boda como tu cita, porque a mi no me invitaron. Hicieron bien. Siento que tuvieras que pelear por mí y que al final decidí plantarte. No tengo excusa, aunque mi conciencia recapacitó al final ¿es algo, no?. Soy una manipuladora.


Cynthia, lamento haberte dicho que te quedabas con mis sobras todo el tiempo, y que si volvias a pedirme perdón te iba a chachetear por hipócrita. Se que me robaste el novio a la mala y que eres una zorra arrastrada, pero ahora que la bondad del señor me ha tocado entiendo que no está en mí juzgar lo mal bicho que eres. Soy implacable con los que me traicionan.

Cajera del autoservicio, lamento llamarte "perezosa jetuda sin pulgares" y preguntarle a tu jefe si era legal contratar a seres no evolucionados. La referencia a Green Peace: totalmente fuera de los límites. Soy muy desesperada.

Mamá, lamento que el 50% de lo que te digo sea sarcástico. Soy una rompe-mandamientos.
"Amigos", lamento haberme alejado tanto en el último año, dárles respuestas monosilábicas cuando se dirigen a mí, llamarlos "ratas traicioneras" días antes de la boda, y no contestar ninguno de sus mensajes electrónicos. Soy muy rencorosa, y desconfiada.

Tom Brady, lamento que te llamé "pendejo huesos frágiles" durante un par de meses. No fue tu culpa lesionarte al principio de la temporada y hacerme perder la apuesta que hago desde hace seis años a tu equipo. Soy una apostadora sin remedio.

También quiero confesar que:


Me emborrache religiosamente cada fin de semana del 2008 (con sus muy borrosas excepciones), que asistí a la iglesia solo un domingo (porque estaba lloviendo y el bar no estaba abierto), que todo el tiempo preferí la diversión al estudio y, que sucumbí a los encantos de cierto caballero que se iba de viaje por un tiempo sin compromiso alguno. De estos últimos no me arrepiento.





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