
Según Momo.
Estaba viendo un viejo episodio de una mis series favoritas, la que da origen a mi adicción a la cafeína (Me gustaba desde antes, pero no era adicta).
Soy fan de las Gilmore Girls desde... No sé... ¿el 2000? El caso es que yo tenía quince años y desconocía las bondades de tan delicioso líquido bebido en cantidades gigantescas. ¡Ah, pero ver a Lorelai Gilmore es otra cosa! Es como pensar en lo más cool que hay en el mundo llevado a la pantalla chica. Bien, tal vez exagero. La verdad la primera vez que yo ví un capítulo de ésta serie del Warner Chanel quedé pasmada: Esas mujeres hablaban más rápido que yo (y vaya que tengo velocidad al hablar) y tenían más referencias de películas, libros y música de las que yo jamás haré uso.
La trama es simple: Cuando una adolescente de dieciseis años, hija de un matrimonio burgués, queda embarazada, decide no casarse e irse a vivir a un pueblito y criar sola a su hija. La historia empieza cuando Rori (la hija) de quince años tiene que entrar a una escuela de "gente bien" y Lorelai (la madre) decide pedir dinero prestado a sus padres para la escuela, haciendo así un trato de convivencia con las personas que más la enloquecen. El punto es que las dos estan medio chifladas, así que es divertido entretenerse con sus vidas.
Alguien dirá "Es un programa para mujeres". Pues no. Conozco varios hombres fans de las chicas Gilmore.
Toda esta introducción es para el siguiente video lleno de referencias al café en la serie (que es casi el eje vital); y como yo hoy ando llena de cafeína y visité mi cafetería favorita pidiendo "coffee, coffee, coffee", pues me acordé de los inicios de tan famosa frase. Al menos nunca me ha pasado lo que a ella, pides repetidamente uno y te maliterpretan sirviéndote tres tazas...





















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