
¿Alguna vez he escrito algo así de ebria? Mmm, espero que no. [Quizás tengo que aclarar que he estado bebiendo y que tuve dificultades al teclear mi usuario para entrar.]
Ayer me fui de fiesta y hoy desperté con la peor jaqueca del mundo. Por lo tanto, decidí quitarme la cruda con uno de esos jugos con gin que tan famosos hizo mi abuelo, y como consecuencia tengo una borrachera peor que la de ayer, y eso es decir mucho.
Ayer fue la fiesta para celebrar el cumpleaños de Lily (su cumpleaños fue el jueves, pero nadie podía asistir el mismo día). Los muchachos decidieron celebrarlo en el único lugar que estaba disponible en un sábado en la noche: La casa de Edgar. Tiene algo de sentido, though; Vive solo, tiene mucho espacio, no hay padres que se quejen del escándalo, habitaciones vacias y una garantía de buena música. Mucho alcohol, eso es lo destacable.
No tengo realmente una excusa para terminar en este estado, excepto que ayer estaba muy nerviosa. La última vez que estuve ahí, bueno, no me comporté del modo más sensato. Debía ir, lo prometí (y ya sabemos lo sensibles que se ponen cuando uno falta a las celebraciones) aún así, creo que me la pasé bastante bien. Había un tema y todos teníamos que ir vestidos semiformales; yo decidí ponerme mi vestido turquesa y zapatillas negras, saco pegadito de mezclilla oscura. Al vino por mí a las seis de la tarde (la fiesta era a las siete) y fuimos platicando todo el camino de la lata que era hacerse mayor.
Cuando llegamos yo andaba muy ansiosa, era como si estuviera tratando de entrar a la casa a robar algo ¿qué? No lo sé exactamente, pero debe haber algo ahí causándome sensación de culpa. Lo primero que vi fue el piano; El pobre, pobre piano sin tocar en casi un año. ¿Qué puedo decir? Me recuerda un poco a Mimisma. Lo segundo que vi fue a un montón de personas saludándome (al parecer soy muy popular y me echaron de menos en las pasadas fiestas) y todos me decían lo agradable que era mi asistencia y lo mucho que me extrañaban (la verdad no recuerdo la mitad de las nombres). Casi todos los asistentes eran amigos de la universidad de Lily, o amigos del CNA de Al, o personas que conocimos en otras fiestas/borracheras, o personas que salieron de lugares que no conozco.
Toda la noche fue una de esas convivencias un poco extrañas, dado que yo no bailo tuvimos que improvisar un juego de brisca en algún rincón, el cual empezó a atraer público. En el otro extremo las personas bailaban algo que llaman "música electrónica" (difiero bastante del concepto), y en el lado opuesto las personas se embriagaban. Había dos bebidas permitidas: Cosmopolitans y cerveza de barril. Creo que es clásico de Lily eso de ponernos a beber lo que a ella le gusta y olvidar que algunos no saben lo que es un cosmopolitan; Por lo tanto, tuve que acercarme a Mike y explicarle la receta del trago perfecto. Buena suerte que a mí me gusta bastante la vodka y el jugo de arándano (y que estudié el libro de los tragos como si fuera de libro de texto de la SEP). Estuve ganando toda la noche en la mesa de los juegos ¿A quién se le ocurrió ponerme de pareja a Al? Fue una masacre, nadie juega mejor que Al y yo en la baraja española.
De vez en cuando volteaba a ver al piano y daba un sorbo a mi copa, así que bebí bastante. Para cuando llegó el pastel (Mil hojas y chocolate amargo) yo estaba en el mundo feliz del planeta ebriedad. Mmm mala suerte que no soy de los borrachos que hacen ridículos y dicen discursos. Lily estaba muy contenta ¿Cómo paso eso de que le presentaron a Héctor y se dedicó a hablar con él toda la noche? Por un lado me siento mal por Teo, y por el otro me alegro de que mi amiga se ligara a alguien que no me considera más atractiva que un perchero. La lección de esto es que soy una terrible cupido. Por otro lado, tuve la oportunidad de pasar un tiempo a solas con Teo, y le conté del mail largo-largo que me llegó de Sam: Fondo verde, letras bonitas, descripciones extensas, y una disculpa por el anterior [Ya sé que debería estar furiosa, pero no puedo restirme a la correspondencia detallada de un sujeto muy dulce.] Como sea, dice Teo que él lleva recibiendo mails bastante lastimeros de un Sam descorazonado (y sí, por alguna razón eso me hace sentir mejor).
Decidí despedirme a eso de las nueve de la noche. Jona me llevó a mi casa y platicamos todo el camino de la película del Ché que ellos fueron a ver el viernes, hablamos de la escuela y de su nuevo trabajo. Nada destacable.
Cuando me bajé del auto me di cuenta que caminaba como Bambi: Un pie se me iba para un lado y el otro parecía tener vida propia (sólo faltaba Tambor), aparte de las mejillas coloradas nada indicaba que me bebí por lo menos diez cosmopolitan. Es decir, hablaba coherente y mi capacidad de razonamiento era respetable, aunque caminar en línea recta fue una proeza. Mi papá ya había llegado. Me dediqué a darle de cenar (agradezco que mi mamá se vaya los fines de semana, though) y me dí cuenta que yo tenía hambre, nada raro dado que apenas probé la comida de la fiesta. En la tele acababa de empezar la pelea de box por el campeonato "Mosley VS Margarito" y yo me senté a verla. Aquí es cuando empecé a maravillarme de la capacidad que tengo de hablar "el lenguaje de los deportes" cuando he bebido más de la cuenta. Estuve comentando los asaltos como si se tratara de las telenovelas (aunque ya no veo telenovelas). Antonio Margarito no duró tanto como para hacerme sacar mis conocimientos boxisticos. Mencioné un par de datos de Sugar Ray y luego me fui a dormir.
En la mañana desperté lúcida como ninguna [Yo tampoco sé cómo lo hago]. Y luego empezó la resaca moral, el ataque de los recuerdos y la jaqueca. Mi hermano me platicó que ayer compraron una nueva botella de ginebra y jugos de alguna fruta exótica ¡Y Momo decidió probarlos! Entonces ahora me cuesta encontrar las letras del teclado y la cabeza me da vueltas. Creo, sin embargo, que fue un fin de semana provechoso y que me divertí horrores. Por lo menos vencí mi miedo a entrar en la casa de Sam (ahora de Ed) y evité los recuerdos tristes que me trae regresar a tan famoso lugar. Me quedo con lo positivo del asunto.
Ya terminé de narrar mi fin de semana y me disculpo si alguien además de mí lee esto, más que nada porque no va entender una palabra, pero tenía que comentarlo (todavía no tengo agenda). Sería divertido tomarme una foto así, ebria y escribiendo como F. Scott Fitzgerarld.
¿Cómo me meto en estos líos? Bueno, otro día de disimular coherencia...





















5 comentarios:
Nuestro buen amigo el alcohol, siempre trayendo la alegria a nuestras fiestas!. Con respecto a los lugares con memorias... mmm... yo nunca he podido no poder sentirme extraño al volver a esos lugares. Soy adicto a la nostalgia.
HOLA...!¡!
EXCELENTE INICIO DE SEMANA, QUE TODO MARCHE DE MARAVILLA.
PASE A CONOCER Y ME HA GUSTADO LO QUE ENCUENTRO, POR AQUI ESTARE.
UN BESO Y UN ABRAZO.
CAVA.
Ya somos la minima cantidad de seguidores de este blog, ya es hora de que fundes tu secta, hahahaha..XD
Mmmm, no me des cuerda; Eso de las sectas siempre me ha seducido (solo si yo soy la líder, claro).
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