
5 jul 2009
Cartas de ebrios

25 may 2009
El pasado viernes
Sam:¿Has tenido uno de esos días en que todo parece avanzar más lento? Ayer desperté a las cuatro de la madrugada. El jueves no fui a clases porque tengo gripa. Resulta que me dí cuenta de que también tengo náuseas y otros efectos colaterales de una rara enfermedad. ¿Diagnóstico diferencial? Voy a ser optimista y decir: Dengue... o cólera, tal vez difteria. ¡Oh, diablos! Me tomó una hora poder ingerir una misera galleta. ¿Has pasado por esos momentos horribles en lo que tienes que comandarte a ti mismo mantener tus alimentos en tu estómago? ¿No? Vaya, pues es verdaderamente divertido. En serio, te lo recomiendo ampliamente.
Mi momento de gloria llegó cuando me ví abrazando el retrete como a un viejo amigo. ¿Te imaginas? Sí, sí, ya sé, ¡Vaya mujer sexy! Mi rostro otrora sonrosado tiene una agradable coloración verdosa ¿Pero Fiona era atractiva, no? Digo, aunque sea para el Shrek.
¿Te conté sobre el calor si me tapaba y el frío si me destapaba? Hoy avanzamos lento, cielo. Resulta que no puedo dormir y todo me da asco, alguien abre el refrigerador y todo el lugar huele a cebollas, entonces yo me encierro para tumbarme en mi cama como el bulto que resulto ser en estos momentos. Logro dormirme, una verdadera hazaña ¿sabes qué pasa después? Mi cama comienza a moverse como en la película del exorcista: Resulta que tuvimos un temblor de 5.7 grados ¡Eso nos pasa por construir una ciudad sobre un lago! Estuvo interesante. Creo que me alegro de haber estado en la planta baja (me alegro más de no haber ido a la biblioteca como era mi plan).
Creo que no debí mezclar medicamentos... y alcohol. En mi defensa puedo apelar a que era lo único que me quitaba el sabor de la medicina, lo llamé Martini subsalicilato de bismuto: Un hit asquerosamente rosa y efectivo. Era como esas caricaturas donde el monito se marea y cambia de color para vomitar sonoramente en la cubierta del barco ¿Tiene sentido? Bueno pues algo así, pero menos glamouroso.
En fin. Ya estoy mejor, bebí litros de té y logré comer un poco. Tomé un largo y merecido baño. ¿Tú cómo andas? ¿Viste el partido "Cleveland vs Orlando" Con Lebron James metiendo la canasta definitiva para ganar con un segundo en el reloj? ¡Un segundo! Qué bárbaro. Luego la pelea de Jeff Hardy contra Edge en Smack Down. No te ofendas, pero cuando Jeff se quitó la camiseta dije "Yo quiero conocer a Hardy, conocerlo en el sentido bíblico de la palabra."
Lo mejor fue cuando mi mamá me miraba sospechosa, ya sabes, uno de esos vistazos contemplativos e interrogantes que quieren decir "¿No es mucha casualidad que tengas náuseas y mareos? Huele a embarazo". Y uno nunca sabe, porque El Señor ya demostró que si se le da la gana puede usar magia para embarazar vírgenes -jajajaja- y el mundo se lo celebra como si fuera una gracia.
¡
Ay de mí! Mi reputación está en juego..., ah sí, y mi salud también. Me preocupa, me preocupa eso de la reputación ¿Te imaginas? Después Dios ahí escribiendo mensajes en las puertas de los baños de la escuela, y yo deshonrada. Y a ver, ¿quién va a retarlo a un duelo? Porque Él es la máxima autoridad divina y yo únicamente una blasfema pagana. Por ejemplo, ¿Tú te atreverías a acercártele mientras juega al poker y tirarle su cerveza? ¿Para golpearlo en la cara con un guante? ¿Te levantarías al amanecer para el duelo? ¿Que tan bueno eres con la espada? ¿y con las pistolas? Maldita sea, en buen momento te hiciste pacifista.
25 ene 2009
La fiesta de Lily





















