28 nov 2008

Un viejo poema


Hace muchos años-perro, un novio/amigo/wathever me regaló un poema (no suyo, porque hubiera parecido copla) de Sergio Mondragón, que se aplicaba perfecto con nuestra relación y que me aprendí de memoria (el primero), pero lo cierto es que ya no me acordaba; hasta ayer.


Buscaba una copia de mi credencial de elector y lo encontré, el papelito color verde con cascos de la NFL en miniaturas como márgenes ¿romántico, no? Estaba escondido en la portada de una carpeta que guarda los recuerdos de los últimos seis años de mi vida, esos que no guardo en mi memoria por consideracion a mi salud mental.


Nunca esperé la lagrima que se me salió, totalmente vergonzosa. En uno de esos días que te da hasta pena mirarte al espejo y te quedas despierto tratando de exorcisar a tus demonios en la cama.

Y ¿por qué en la cama? No se vale ¡El muy cretino no me deja dormir!

Exorcisemoslo aquí:

Escritura de lluvia en los cristales

El poema que tienes en los ojos, no es el mío.

Este es otro.

Este es aquel que antes
al recordar tus ojos
y la lumbre que alienta entre tus sienes
me sente a escribir en la ventana:

Malabares en andamios empapados de lluvias
moho que se despierta entre mis dedos y mis piernas
medio día que bosteza y se sienta a escribir.

Esto soy yo, esto eres tú
con tu fuego en los ojos y mi poema en la mano,
esto somos nosotros:
Barro, lectura, lluvia
con un poco de amor en la mirada.

S. Mondragón

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