15 nov 2008

Nombres


No me gusta mi nombre. Mi madre lo eligió por cuestiones médico-religiosas.

Me gustaría tener uno de esos nombres hippies como Lluvia o Arcoiris; en vez de ello, tengo nombre de virgen española ¡Con lo que detesto a las vírgenes y a las españoles! Bueno, no detesto a las vírgenes, sólo no creo que hayan existido del modo que nos lo contaron.

¿Por qué la gente insiste en llamar a sus hijos con nombres podrían marcar sus identidades? Pude, por ejemplo, haberme tomado en serio el mío y andar por ahí siendo generosa, pensando en otros antes que en mí, poniendo sonrisa de bondad, esperando pasivamente los sucesos.
No, la vida de esas personas se va rápido, y al final desean por otro nombre: Mar, Cielo, etc. Esperanza, ese es su nombre, es todo lo que tienen.

Yo quiero un nombre con significado. Quiero un nombre de heroína de libro, de personaje ilustre. Quiero ser la Jane del Señor Rochester, la Daisy de Gatsby, la Penélope de Ulises…

Quiero un nombre musical. Uno que suene a cascada, a la lluvia de Chopin, al fantasma de Beethoven. Quiero un nombre que nadie más tenga, y cuando alguien pregunte quién escribió esto sepa que fui yo, sin un ¿será la que yo conozco?

Pensándolo bien no quiero un nuevo nombre. Quiero muchos. No habrá confusiones porque yo sé quien soy, y de este modo puedo tener los que se me dé la gana. ¿Dices que no? ¿Cuánto me cuesta cada uno? ¡Nada! No se cobran consonantes, ni vocales, ni diptongos, ni acentos ¡y lo divertido que puede ser!

Me gusta Momo. La niñita sin pasado, sin prisas, sin juicios, de Michael Ende.

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