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18 oct 2014

El Hada y el Conde


 
Odio los finales abiertos. No me gustan las cosas incompletas. Probablemente a nadie le gustan, pero yo soy un caso especial (del tipo No-Warren-no-he-visto-tu-pelota). Yay, especial.
 
Tampoco es que tenga problemas con todo lo incompleto. Hasta hace poco creí que lo peor era Twitter. No puedo seguir a demasiadas personas porque necesito leer toooodos los tweets. TODOS. Saltarme alguno es el equivalente a saltarme páginas de un libro: Imposible. Ni siquiera sé cómo hacen algunos para seguir cientos de cuentas.
 
Tampoco puedo ver películas empezadas. Y cuando veo una serie, tiene que ser desde el Piloto. Es una de las razones por las que amo Netflix: La lista numerada, la descripción, la perfecta continuidad, la seguridad de un final. Ohhhh, sí.
 
Justo ahora estoy en mi fase Anime.  Antes de eso fue mi fase Cine De Culto, precedido de mi fase Libros YA, mi fase Cupcakes, etc. De algún modo todas siguen en progreso porque tiendo a retomarlas. De ahí la siguiente historia.
 
Hace un par de años comencé a ver esta adorable serie de anime llamada Hakushaku To Yousei (Earl and Fairy). Vi un par de episodios, pero estaba viendo Bleach y Helsing y Nodame Cantabile, por lo que añadí a El hada y el Conde a mi lista de Ver más tarde y me olvidé. Tenía otras prioridades.
 
Hace poco, después de terminar Devil May Cry, decidí darle una oportunidad a HTY. Desde el principio, obviamente. Todo iba genial, yo era feliz. Cómo podría no serlo cuando me identificaba tanto con la protagonista, una doctora en hadas (cuyo side-kick es un gato-hada bebedor de té y whiskey que usa sombreros de copa) a la que muchos creen loca porque siempre parece hablar sola. Ah, y checa esto: El Conde es un tipo rubio súper carismático llamado Edgar, cuyo mejor amigo es un moreno de ojos estúpidamente verdes. ¿No son muchas coincidencias? Digo, esto parecía escrito para mí. O por mí... Hasta que vi el final.
 
Oh, boy. ¡EL FINAL! ¡ODIO EL FINAL!
 
PORQUE NO HAY FINAL.
 
NADA SE RESUELVE.
 
Doce episodios desarrollando un misterio QUE NO SE RESUELVE. Y un villano que nunca ves. Y un romance (Oh, Dios, el romance) QUE NUNCA SE CONSUMA. Y el manga termina igual.
 
¿Cuál es el punto? ¡¿CUÁL?!
 
Me la pasé quejándome durante semanas con todo aquel que tuviera la mala suerte de iniciar una conversación preguntándome cómo estaba.
 
Mi hermana, harta de escucharme, pero confiando en mi buen gusto, decidió verla también (Está completa en Youtube) y cuando terminó el capítulo 12, me pidió que consiguiera la siguiente temporada. No hay segunda temporada, le dije.
 
"¡Cómo crees! Tiene que haber otra. No puede terminar así. Ni siquiera besaron... ¿Estás segura? ¿Ya buscaste en Wikipedia? Ah. Oh... Carajo."
 
Esto de los finales abiertos en el anime no es cosa nueva. Ahí está en el caso de Kimi ni Todoke, Ouran Highschool Host Club, Fruits Basket, Pet Shop of Horrors, etc. Pero, créeme, éste final abierto es peor que todos los anteriores juntos; no estoy segura del porqué.
 
Uno de mis amigos, que debería estar acostumbrado a mis rabietas pero que por extrañas razones no lo está, me pidió no-muy-amablemente tarareando "Let it go" que me callara. Y yo, siendo quien soy, respondí que no podía porque no estoy acostumbrada a lidiar con la frustración de carecer de un final. Él comentó que soy como un perro con un hueso y yo respondí algo así como Tal vez debería llamar a tus exnovias; estoy segura de que podrían aconsejarme como quedarme calladita y sin comentar la falta de un clímax en tu presencia.
 
Hey, él empezó.

Lo que me recuerda... Es momento de llegar a la parte feliz (ha! Get it?) que es la siguiente. Hace poco, navegando la interweb, encontré las novelas de Mizue Tani -la creadora de HTY- en las que están basados el manga y el anime traducidas del japonés al inglés (9 de 32). Y seguro, a la editora en mí le encantaría meterle mano al texto para arreglar los errores gramaticales, pero haciendo eso a un lado, son estupendos. No, más que estupendos: son estúpidamente perfectos. Hablo en serio. El libro 2 puede que entre a mi lista de favoritos, seguido del libro 3 que es igualmente genial.
 
No creo estarles haciendo justicia en mi descripción, porque, como todo lo que uno ama, es difícil de describir. Puedo decir, sin embargo, que la razón por la que no pude esperar e incluirlo como un punto más en mi post de Libros leídos en 2014 -que escribo cada fin de año- es que me hacen sonreír por días. Cuando termino la última página, la cara me duele de tanto sonreír. Me tienen en un estado de completa felicidad  literaria, porque abarcan todo lo que amo: Hadas, gatos, sirenas, misterios, peleas con espadas, una protagonista inteligente, ojos verdes, galanes coquetos, sarcasmo, cero cursilería, etc. Y creo que cuando uno encuentra algo así de genial, lo justo es compartirlo con tus camaradas lectores.
 
En conclusión, yo lo recomendaría para alguien que ha estado leyendo cosas muy pesadas y quiere algo ligero y divertido, lleno de folklore, acción y romance. También necesitas cierto manejo del idioma, que no es tan complicado (aunque en el libro 1 el padre de Lydia usa la palabra Hoyden para describirla. ¿Qué tan genial es eso? Ahhhhh, Hoyden: Ya nadie usa adjetivos como ese).
 
Uh-huh. Creo que encontré la fórmula para describirlo:

Sherlock Holmes➕Jane Austen➕Hadas= Hakushaku To Yousei
 
 
Notas:
 
1. ¿No es la canción de entrada la mejor?
 
2. Pregunta retórica. Lo es. La memoricé. Es mi ringtone.
 
3. Si alguien decide ver el anime o leer los libros, me harían un favor comentándomelo. Ninguno de mis conocidos los ha leído y por primera vez muero por hablar con alguien.
 
4. Escribir sobre esto me aleja de seguirme quejando del final abierto en The Princess Bride, que es, en resumidas cuentas, frustrante en grados volcánicos.


17 mar 2009

Sin conexión

Mis días últimamente se pueden describir en una palabra: Caos. No es necesariamente algo malo. ¿otra vez los debralles? Nah! A ver, me explico.

En primera, el internet en mi casa se suspendió durante una semana ¿no es esa la primera señal del Apocalipsis? Basta decir que estamos redescubriendo lo que el mundo físico tiene por ofrecer en cuanto a entretenimiento. Ayer, por ejemplo, lo pasamos jugando SMACKDOWN VS RAW 2009. Me sorprende bastante lo buena que soy, y eso que tenía como un año sin jugar. Casi siempre creaba a mi propio luchador y lo adaptaba a mi estilo, pero ayer simplemente escogí uno de la lista; Así, aprendí a jugar con John Cena y con Jeff Hardy. Nada de golpecitos a lo tonto, hablo de verdaderas proezas luchisticas. Me costó trabajo adaptarme a la nueva versión, pero una vez que aprendes a sacar una silla de debajo del ring, todo es cuesta arriba.

En segunda, el martes en la tarde fuimos a la cafetería mi hermano, mi prima y yo. En lo que esperabamos a que nos sirvieran, Rufus se dedicó a leer su libro, yo me puse a revisar la nueva Chilango, mientras Cookie ojeaba la Cosmopolitan del actual mes. Así, en un ambiente de tranquilidad nos pusimos a criticar a los grupitos basura que les gusta a los adolescentes (Cookie no cuenta a pesar de tener 16). En una de esas yo digo que los tipos de Tokio Hotel me parecen de lo más equivocado en el mundo de la música, digo que el aspecto andrógino me repele un poco, digo "si yo fuera su mamá les daría un buen baño", Cookie dice "si yo fuera su mamá les escondería el maquillaje", Rufus dice "si yo fuera su papá les pondría una buenas inyecciones de testosterona". El punto es que sin internet tenemos más tiempo para dedicarnos al chisme. Luego, hacemos planes para ir al cine el día siguiente.

Nos lanzamos al cine ver Watchmen el miércoles (único día que todos tenemos libre). Rufus está enfurruñado porque tuvo que manejar, porque en el radio tocaban pura basura, porque tiene desordenes mentales, yo qué diablos sé. El caso es que nosotras vamos a comprar los boletos. En la taquilla la encargada mira a Cookie y dice que necesito mostrarle las credenciales de elector de mis acompañantes, me pregunta "¿Traes la tuya?" Digo que voy por ella y nos salimos de la fila. El el coche mi hermano dice que no trae su credencial, pero trae su licencia. Yo pienso que es muy obvio: credencial de la universidad y licencia de conducir son claros indicadores de mayoría de edad ¿no? Mmmm, pues NO. Entonces dejamos a mi prima, cuyo rostro delator es de niña, y nos acercamos "los adultos" a comprar los boletos en la otra taquilla. La muchacha me dice que necesita las identificaciones. Primero le enseño mi acreditación universitaria, la mira y dice que no tiene escrita mi fecha de nacimiento; obvio, comienzo a reírme de su falta de lógica y le digo con un tono de alguien que explica algo muy elemental a un tonto "pero es cosa de sentido común que si estoy en la universidad tengo más de dieciocho años." No lo toma con mucho humor. Le enseño la licencia de Rufus, la mira y dice que tampoco trae fecha de nacimiento. Otra vez le explico que una licencia en sí representa mayoría de edad, porque si fuera un menor diría Permiso de conducir, en vez de Licencia. Se pone necia y dice que no. Entonces le doy lo que Tarantino llama " The fuck you look" y me voy.

Salimos pensando que es increíble que alguien pueda pensar que tengo 17 ¡Yo! Increíble. Entonces, como todo lo demás que hay o es basura o es muy tarde decidimos ir a rentar algo. Salimos con Pineapple express media hora más tarde. Así que, noche de película, una cosa más que hacer cuando no hay internet.

Entre clases y visitas a la biblioteca, el sábado fue el día en que finalmente pude ver Watchmen ¿escribo una reseña? Bah, no! Está buena, yo no diría que mejor que 300, pero buena al fin. Lo que sí me encantó fue su soundtrack: Nat King Cole, Bob Dylan, etc. Wow! Una de las mejores introducciones que he visto. Creo que simplemente me emocioné al oir Unforgetable en su versión original durante una paliza ¡Qué puedo decir? Soy una romántica.

Y la lista sigue y sigue...
¿A quién engaño? ¡Necesito internet!

14 feb 2009

¿Quién quiere un cuento de hadas?

Iba a escribir sobre la fascinación que tengo respecto al viernes 13 (o cualquier número que sumado dé como resultado 4). Sobre las fiestas locas que he tenido en esos días en que Jason se pone un poquito impertinente, donde ponemos dedos de plástico en el refresco de otros y hecemos maratones de películas de terror, donde nos dedicamos a espantar a las personas y a contar leyendas urbanas. Pero eso no es tan interesante. ¿Catorce de febrero? Tampoco, aunque tengo buenas historias, ya será luego.

Hoy pasé toda la mañana durmiendo, la tarde cocinando, y la noche leyendo a Hans Christian Andersen y sus cuentos de hadas, de hecho, los cuentos los leo siempre en las noches-madrugadas ¿Para dormir con la idea de que todos fueron felices para siempre? Caray, no. En realidad, conforme avanzo tengo una extraña punzada en el estómago, como si me hubieran engañado toda mi niñez con que los descenlaces perfectos existen aunque sea en las famosas narraciones.

¿Cuántos de nosotros no los hemos leído o escuchado de ellos? Yo conocía Pulgarcita, El traje nuevo del emperador, La princesa y el guisante, El patito feo y El ruiseñor. Creía, como muchos, que las películas de Disney seguían fielmente la historia escrita (como si las malas adaptaciones de libros fueran acto de la modernidad) y que en días de desconsuelo lo mejor era refugiarte en la magia de los relatos que "siempre terminan bien". [Aquí es cuando la multitud se ríe de mí por ingenua o aparece Nelson y dice HA-HA!]
Estoy algo decepcionada, me rompieron mi burbuja.

Alce la mano el que conozca la historia de La sirenita ¿Cuántos? Ok. Ariel vive infeliz en el oceano, está enamorada de un príncipe y ella es una sirena: Un amor imposible. La bruja le cambia su voz por un par de piernas y le advierte que debe lograr un beso de verdadero amor antes de tres días. Luego, antes de que se ponga el sol el tercer día y mientras Eric está a punto de casarse con la bruja mala, disfrazada de doncella, se da cuenta de que fue Ariel quien lo rescato y se casan viviendo felices para siempre, ¿correcto? ¿Seguros? Pues NO.

Mmm ¿Cómo pudieron mentirnos así? ¿Cómo puede existir un cuento tan triste? La de Ariel era de las pocas historias de princesas que me gustaba y ahora...

En el cuento original todo avanza como la primera mitad de la película: La sirenita cumple quince años y finalmente le permiten subir a la superficie a ver las maravillas del mundo. Encuentra un barco con una fiesta (también es el cumpleaños 16 del príncipe) los mira divertirse mientras comienza una tormenta, el joven tiene dificultades para nadar, así que ella lo lleva abrazado acurrucado en su pecho, lo besa y lo deposita en la orilla de un templo. Después llegan unas damas y se lo llevan. Él cree que una de ellas, la de ojos azules como los de Sirenita, es su salvadora.

Su abuela le cuenta sobre los humanos:

-Sus vidas son más cortas que las nuestras. Nosotros llegamos a los trecientos años, pero, cuando dejamos de existir, nos convertimos en espuma del mar. Nosotros no tenemos alma inmortal, pero los seres humanos tienen un alma que sigue viviendo después de que el cuerpo se ha convertido en polvo.

-¿No puedo hacer nada para conseguir un alma eterna? -pregunta la sirenita.

-¡No! -dijo la anciana-. Sólo si un humano te amara de tal modo que llegaras a ser para él más importante que su padre o su madre; si todo su amor y todos sus pensamientos se derraman sobre ti y el sacerdote pusiera su mano sobre la tuya e hicieran un juramento de fidelidad por los siglos de los siglos, solo entonces entraría en tu cuerpo un alma y podrías gozar de la felicidad de ser humano. Él te daría su alma y al mismo tiempo conservaría la suya.

Sirenita sufre y le cuenta a sus hermanas del joven príncipe, ellas la llevan al palacio donde vive él y ella regresa siempre a mirarlo desde el mar. Un día va con la bruja del mar, que le dice:

- Llegas en el momento oportuno. Mañana, cuando salga el sol, no podría ayudarte hasta que pasara otro año. Te prepararé una bebida, y antes de que salga el sol nadarás hasta la costa, te sentarás en la orilla y te beberás mi poción, y entonces la cola se te rajará y se irá apretando hasta formar lo que los humanos llaman unas piernas preciosas, pero dolerá como si te estuvieran atravesando con una afilada espada. Todos los que te vean dirán que eres la muchacha más bella que han visto. Conservarás tu andar ondulante, no habrá bailarina que pueda igualarte, pero cada paso que des será como si pisaras un cuchillo afilado, y sangrarás. ¿Estás dispuesta a sufrir todo eso?

La sirenita accede a eso y a dar a cambio su voz ¡Ah, pero no canta en un caracol y ya! En realidad la bruja le corta la lengua, así que la deja muda para siempre. También le advierte que si el principe llegara a casarse con otra el hechizo se rompería y ella se convertiría en espuma del mar. Aún así, ella acepta.

¿Cuántas cosas nos han cambiado hasta aquí?
1. La bruja no era mala.
2. El rey no sabe nada de nada, y cuando lo sabe, no hace nada.
3. La sirenita no andaba feliz sobre sus piernas.
4. Pierde la lengua, no la voz en si.
La historia sigue: Toma la poción, el príncipe la encuentra en la playa, la visten, la llevan a un baile y ella, al no poder cantar, baila.

Todos quedaron fascinados, sobre todo el príncipe, que la llamó "mi preciosa huerfanita", y ella danzaba y danzaba, aunque cuando sus pies tocaban el suelo era como si pisara sobre afilados cuchillos. El príncipe dijo que quería que se quedara siempre a su lado, y le permitieron dormir a la puerta de los aposentos del príncipe sobre un almohadón de terciopelo.

Alce la mano el que encuentra esto ofensivo. Vaya, hasta aquí no parece muy romántico: Ella es la hija del rey del mar, la princesa más bonita, la que sacrificó su voz y su vida de trecientos años y, ¿para qué? ¿para que la hicieran dormir como un perro con buen pedigree?. Sigamos con la historia: Corrían rumores de que el príncipe debía casarse con la hija del rey vecino.

-Tengo que viajar -le había dicho el príncipe-. Tengo que ver a la hermosa príncesa, mis padres así lo exigen, pero no me obligarán a traerla a casa como mi novia. ¡No puedo amarla! No se parece a la hermosa muchacha del templo, a la que tú sí te pareces. Si alguna vez tuviera que elegir novia serías tú, mi muda huerfanita de ojos que hablan.

Y la besaba en la roja boca y jugueteaba con sus cabellos y ella apoyaba la cabeza en su corazón para soñar en la felicidad y el alma inmortal.

A la mañana siguiente el barco entró en el puerto de la ciudad del rey vecino. Bailes y recepciones se sucedían, pero la princesa aún no había llegado; estaba muy lejos, decían, en el sagrado templo, aprendiendo las virtudes de una reina. Por fin llegó.

La sirenita estaba ansiosa por ver su belleza y hubo de reconocer que jamás había visto figura tan hermosa.

-¡Eres tú! -dijo el príncipe-. Tú, la que me salvó cuando yo yacía como un cadáver en la playa -y apretó entre sus brazos a su ruborosa novia-. ¡Oh, qué feliz soy! -le dijo a la sirenita-. Ha sucedido lo mejor que yo hubiera podido esperar. Alégrate de mi felicidad, porque tú me amas más que nadie.

Y la sirenita le besó la mano mientras se le rompía el corazón. A la mañana siguiente de su boda moriría y se transformaría en espuma de mar.

Repicaron las campanas de todas las iglesias. Los sacerdotes movían los incensarios mientras el novio y la novia se daban la mano y recibían la bendición del obispo. La sirenita estaba vestida de seda y oro y sostenía la cola de la novia, pero sus oídos no escuchaban la música festiva, sus ojos no veían la sagrada ceremonia, solo pensaba en la noche de su muerte, en todo lo que había perdido en el mundo.

En la noche las hermanas van a verla. Ya no tenían cabellos, se los habían cortado y dado a la bruja a cambio de un cuchillo. Con eso la sirenita tenía que matar al príncipe, enterrárselo en el corazón y dejar que su sangre caliente cayera por sus piernas; así, ella volvería a ser una sirena y podría vivir trecientos años. ¡Apresurate, mira esas líneas rojas del cielo! Dentro de unos minutos se alzará el sol y morirás.

La sirenita levantó el tapiz púrpura que cerraba la tienda y vio a la hermosa novia con la cabeza apoyada en el pecho del príncipe; besó su bella frente, miró al cielo, donde cada vez eran más visibles los rayos de la aurora, miró el afilado cuchillo y volvió a clavar sus ojos en el príncipe, que pronunciaba entre sueños el nombre de su novia: solo a ella tenía en el pensamiento. Y el cuchillo tembló en las manos de la sirena... y entonces lo arrojó muy lejos, hacia las olas, que brillaban enrojecidas, como si hubiera caído sangre en el agua. Miró otra vez al príncipe, con los ojos casi vidriosos ya. Se arrojó al mar y sintió como sus miembros se iban convirtiendo en espuma.

¿El fin?

Salió el sol sobre el mar, pero la sirenita no sentía la muerte, miraba hacia el claro sol y vio que encima de ella flotaban cientos de seres transparentes y bellísimos. La sirenita se dio cuenta que ella también tenía un cuerpo como el de aquellas figuras y notó que se elevaba más y más entre la espuma.

-¿Quiénes son ustedes?

-¡Las hijas del aire! -respondieron las otras-. La sirena no tiene alma inmortal y no puede tenerla si no es por el amor de un ser humano. Tu existencia eterna depende de extrañas fuerzas. Las hijas del aire tampoco tenemos alma, pero podemos conseguirla haciendo buenas obras. Cuando hayamos pasado trecientos años haciendo todo el bien que podamos, conseguiremos un alma inmortal y participaremos de la felicidad eterna de los humanos. Tú, pobre sirenita, has intentado conseguir con tu corazón lo mismo que nosotras, has sufrido y padecido, te has elevado así hasta el mundo de los espíritus aéreos, y con tus buenas acciones podrás conseguir tú también tu alma inmortal dentro de trecientos años.

Y la sirenita alzó sus claros brazos hacia el sol y por primera vez supo lo que era una lágrima. En el barco volvía a haber ajetreo y animación, vio al príncipe buscándola junto a su hermosa novia, miraron con tristeza la burbujeante espuma como si supieran que ella se había arrojado a las olas. Sin que la vieran, besó la frente de la novia, le sonrió a él y ascendió con las hijas del aire hacia la nube rosada que flotaba en el aire.

Fin

15 dic 2008

Espíritu navideño


¿Hola? ¿Hay alguien ahí?



Si me escuchan, por favor devuelvan mi espíritu navideño. Doy recompensa.



Mi árbol está desnudo, mi Sinatra Christmas no tiene sentido, mi familia empieza a contagiarse con mi mal genio, Charles Dickens me llamaría Scrooge, no tengo antojo de ponche, no quiero saber nada de la navidad.



Ésta no soy yo.

Ya vi Actually Love, y los capítulos navideños de: The Gilmore Girls, The O. C., Gossip Girl, Roswell, The Simpson, etc. Y nada.



Hasta Andy Warhol tenía espíritu navideño.



No se vale.
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