5 nov 2009

Me importan un carajo


Todo el mundo, supongo, tiene una lista de prioridades bien identificadas y cimentadas; Yo no soy la excepción. ¡Ah, pero existe la otra lista! La de los datos, eventos, situaciones, personas y objetos cuya existencia, o destino, me son totalmente indiferentes.

En Estudio en Escarlata (Arthur Conan Doyle), Sherlock Holmes dice:

"Considero que el cerebro de cada cual es como una pequeña habitación vacía que vamos amueblando con elementos de nuestra elección. Un necio echa mano de cuanto encuentra a su paso, de modo que el conocimiento que pudiera serle útil no encuentra cabida o, en el mejor de los casos, se halla tan revuelto con las demás cosas que resulta difícil dar con él. El operario hábil selecciona con sumo cuidado el contenido de ese vaso disponible que es su cabeza. Sólo de herramientas útiles se compondrá su arsenal, pero éstas será abundantes y estarán en perfecto estado. Constituye un grave error el suponer que las paredes de la pequeña habitación son elásticas o capaces de dilatarse indefinidamente. A partir de cierto punto, cada nuevo dato añadido desplaza necesariamente a otro que ya poseíamos. Resulta por tanto de inestimable importancia vigilar que los hechos inútiles no arrebaten espacio a los útiles".

Éste pequeño parrafito cambió mi vida, allá, en aquella época de mejillas sonrosadas y tazos en los chetos. Así, se volvió parte de mi filosofía. Probablemente hay quien piense "Pero, Momo, nada más es un simple libro. No puedes tomarte todo lo que lees al pie de la letra". Pfff! ¿Acaso no me conocen?

Entonces, la lista:

1. "El primo de un amigo"

A veces, a las personas les da por contarme la vida, santo, y seña de sus conocidos, o de los conocidos de sus conocidos. Yo entiendo que para hacer plática superficial es un recurso válido, pero, honestamente, prefiero los silencios incómodos. Si el susodicho no fue: a) abducido por extraterrestres, b) testigo de un evento fántastico que rompe las leyes de la física, c) amigo de parranda de alguna celebridad (y está dispesto a contarme detalles) o d) miembro de una sociedad secreta, la verdad no me interesa en lo más mínimo.

2. Las explicaciones a una pregunta simple

La mayor parte del tiempo, me preocupo por formular una pregunta cuya respuesta sea un "Sí" o un "No". Quiere el destino siempre que el oyente no entienda la indirecta y sucedan casos del tipo:

Yo: ¿Vas a la escuela a recoger a Jazz?

Mamá: Voy para allá. Fíjate que la maestra nos dijo en la junta del martes pasado ¿Te acuerdas que el martes fui a la escuela? Ah, pues ahí nos tuvieron dos horas en una junta, para contarnos del nuevo plan de estudios que dice que van a cambiar el reglamento y el personal de la cafetería, por eso, mientras tanto, nosotros tenemos que llevarles el almuerzo a los niños, o sea que voy a comprar algo de camino, porque no me da tiempo de ponerme a cocinar. De todos modos tenía que ir, porque se le olvidó la tarea ¿Viste lo que estaba coloreando ayer? Ah, pues lo dejó en la silla y se lo tienen que calificar. Regreso al rato, después de recogerla.

Yo: Mmm... Okaaay.

Aplica para todo. Todos los jodidos días.

3. Los sucesos que no me afectan directamente

Casi siempre tragedias mundiales o locales. Si ni a mí, ni a mis conocidos, afecta, me da igual. Aquí tendría que aclarar algo: Antes compraba religiosamente el Milenio todos los lunes, más que nada por la columna de Xavier Velasco, pero aún así, leía el periódico completito. Llegué a comprarlo los martes y los jueves también; La Jornada del sábado y El Universal del domingo (por el suplemento). Yo era la loca de los diarios. Claro, me sabía cada resultado de los deportes, cada asesinato, cada trapo sucio de políticos corruptos (fiu!), a cómo se compraba y vendía el dólar, y de qué país era el nuevo niño que Angelina Jolie adoptaba cada semana.

¿De qué me sirve?, me pregunté un día. "¡Ah, pues de nada!" me respondió una de las voces de mi cabeza. Estúpidas voces sabiondas. La verdad, me angustiaba vivir en un mundo jodido tan lleno de pendejos. Ver las noticias en la noche no me dejaba dormir. Y un buen día decidí que, si el mundo iba a seguir girando, pues mejor que girara sin mi vigilancia.

Ahora, de vez en cuando compro el periódico, pero únicamente leo las secciones de cultura, espectáculos, deportes, mundo y sociedad, economía y finanzas; en ése orden. Siendo sincera, 'cultura' es lo que me interesa completo, lo demás me da lo mismo. Resuelvo los sudokus y los crucigramas y, cuando ando de buen humor, me acerco a los editoriales.
Reconozco que suena gigantescamente idiota (probablemente lo es), pero mis prioridades están definidas. Por ejemplo, no tengo idea de si ya se resolvió lo de la huelga de los electricistas, pero conozco todo Shakespeare. Los sucesos actuales prefiero leerlos en el futuro, así, por lo menos, sé que sobrevivimos.

4. Datos inútiles (duh!)

Sólo aprendo lo que mi no-muy-humilde-opinión considera importante. Seguramente mis criterios de selección son escandalosos. Fuera de: Libros, Narnia, música, Mary Poppins, televisión, Harry Potter, cine, Aslan, pintura, revistas, y uno que otro colado, parece que tengo TDA.

Apenas, por ejemplo, encontré en la biblioteca un libro titulado "El libro inútil" lleno de datos muy interesantes: Nombres de pulquerias chilangas, cuántas películas filmaron en México los enviados de Lumiere, cuáles son los edificios más grandes del mundo, los Reyes Visigodos, los efectos en el cuerpo humano según los grados de alcohol, dónde se encuentran las vívoras más venenosas del mundo, las castas de la Nueva España, etc. Memoricé bastante.

5. Personas a las que yo no les agrado

Sí, existen.

6. Lo que no me involucra

Yo vivo en Momoland, población: Yo. Me gusta hablar de mí en tercera persona, y en primera persona, es más, hablar de mí en general. Presento éste post larguísimo como la evidencia A, el Blog entero como evidencia B, las conversaciones que las personas tienen conmigo como evidencia C. Y, como prueba D, creo que voy a mirarme un par de horas al espejo...

4 comentarios:

El abajo firmante dijo...

Me encantó tu post. Bastante sincero y comparto la mayoría de tus ideas.

Lysquon dijo...

El fragmento del libro tiene bastante razón, hay que elegir con cuidado la información que almacenamos, por que para que queremos aprender cosas que jamas vamos a utilizar, por eso odio las clases de matemáticas con ejercicios ridículamente difíciles que muy probablemente representa una ecuación en un espacio de un universo alterno donde las cosas no funcionan como en la tierra.

Ryosatsuma dijo...

Es una buena metafora lo del cuarto. Lo malo es qumi cuarto es muy pequeño, y por lo general lo lleno de informacion socialmente menos aceptada como importante (hechos historicos, nombres, formulas matematicas, reglas gramaticales y cosas que dice la gente a diario no se me pegan). Creo que en la reparticion de cuartos me dieron el cuarto de intendencia como memoria ROM, pero al menos me hice del garage de Bruce Wayne para la memoria Ram. =D como me quiero!

Momo dijo...

Abajo Firmante: A mí me encantó tu comentario.

Lys: Tienes razón. ¿Entonces no soy la única que odia las matemáticas? Yay!

Neo: Jajajajajaja el cuarto de la intendencia. Caray Neo, ¿Por qué eres tan genial?

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