7 may 2009

Mala influencia


No, yo no voy a hablar de enfermedades; O sí. Depende...

Estaba pensando en mi escritor favorito: Henry Miller. Literariamente, podríamos decir, no es el más talentoso, pero como ser humano plasmando lo que la humanidad requiere saber de sí misma, es, simplemente, el mejor.
En cuanto a mi juicio (que no es el mejor, pero es mejor a nada) todo el mundo se asusta un poco cuando lee por primera vez a Miller. No los culpo, sus libros son peligrosos porque son el tipo de libros que te hacen pensar. Lo mejor es acercarse por los trópicos a su obra: Trópico de Capricornio y Trópico de Cáncer. Resultan una mezcla curiosa de anécdotas sexuales, recuerdos de la infancia, descripciones de la vida en Paris, memorias newyorkinas, deseos incumplidos, reflexiones filosóficas y verdades crudas.

En mi vida es uno de los grandes. Aprendí cosas que jamás imaginé poder hacer o decir. Cosas que a los ojos de Dios me hacen blasfema, a los ojos de mi familia me hacen rara, y a los ojos de mis amigos me hacen única (thanks guys).

Recuerdo fragmentos completos de memoria y creo que, junto con Walt Whitman, es el principal proveedor de alimento a mi cerebro ¿Suena a que estoy exagerando? Quizás sí. Quizás no. Digamos que el hombre vivió el tipo de vida que yo siempre he querido: Despreocupado, libre, egoísta, vagabundo, etc.

"Si sabes lo que significa la libertad , la libertad absoluta y no la libertad relativa, en ese caso debes reconocer que eso es lo más cerca que puedes llegar a estar de ella. Si estoy en contra del estado del mundo no es porque sea un moralista... es porque quiero reírme más. No digo que Dios sea una gran carcajada; digo que tienes que reír con ganas antes de que puedas acercarte lo más mínimo a Dios. Mi exclusivo fin en la vida es llegar cerca de Dios, es decir, llegar cerca de mí mismo. Por eso es por lo que no me importa el camino que tome. Pero la música es muy importante. La música es un tónico para la glándula pineal. La música no es Bach ni Beethoven, la música es el abrelatas del alma. Te hace tranquilizarte terriblemente por dentro, te hace tomar conciencia de que hay un techo para tu ser."

"Miro a la gente que pasa presurosa a mi lado para ver si por casualidad uno de ellos pudiera coincidir conmigo. Supongamos que detuviese a uno de ellos y le hiciera una simple pregunta. Supongamos que me limitase a decirle de sopetón: "¿Por qué sigue usted llevando la vida que lleva?" Probablemente llamaría a un poli. Me pregunto: "¿Se habla alguien a sí mismo como lo hago yo?" Me pregunto si me pasará algo raro. La única conclusión que puedo sacar es la de que soy diferente. Y ésa es una cuestión muy grave, lo mires como lo mires."

"Cuando advertí que, de acuerdo con el orden de las cosas, yo valía menos que el barro, la verdad es que me puse muy contento. Rápidamente perdí cualquier sentido de la responsabilidad. Y, si no hubiera sido porque mis amigos se cansaron de prestarme dinero, podría haber seguido como si tal cosa dejando pasar el tiempo indefinidamente. El mundo era como un museo para mí: no veía otra cosa que hacer que devorar ese maravilloso pastel cubierto de chocolate que los hombres del pasado nos habían dejado en las manos. A todo el mundo le molestaba ver cómo me divertía. Su lógica era que el arte era muy bonito, oh, sí, desde luego, pero que tienes que trabajar para ganarte la vida y después descubrirás que estás demasiado cansado como para pensar en el arte. Pero cuando amenacé con añadir una o dos capas por mi cuenta a aquel maravilloso pastel cubierto de chocolate fue cuando se enfadaron conmigo. Aquello fue la pincelada final. Eso significó que yo estaba rematadamente loco. Primero me consideraban un miembro inútil de la sociedad; después, por un tiempo, les perecí un cadaver despreocupado con un apetito tremendo; ahora me he vuelto loco."


"Ninguna situación en sí misma podía asustarme: sin saber cómo, siempre me veía en buena posición, sentado dentro de un ranúnculo, por decirlo así, y chupando la piel. Aunque me metieran en la cárcel, tenía el presentimiento de que lo pasaría bien. Supongo que era porque sabía no resistir. Otra gente se agotaba luchando, esforzándose y afanándose; mi estrategia consistía en flotar con la corriente. Lo que la gente me hacía a mí casi no me preocupaba tanto como lo que hacían a otros o a sí mismos. Me sentía tan cojonudamente bien por dentro que tenía qe cargar con los problemas del mundo. Y por es es por lo que siempre me encontraba en un lío. No estaba sincronizado con mi propio destino, por decirlo así."

En serio, lo amo.

6 comentarios:

Ninja Peruano dijo...

Mis escritores favoritos son Gabriel García Márquez y Chuck Palahniuk.

¿Eso significa que vas a pensar que no sé de literatura, gemelita querida?

Etereotrópica dijo...

Me gustó, mucho. No había escuchado del autor y manejar a tal dimensión la libertad es bastante envidiable.

Muy buena recomendación. Directo a la lista para el próximo choping de libros.

:) gracias.

KuDaKi dijo...

Buenísimo...

Desearía ser un erudito, como muchas otras personas, quizá, algún día.

Anónimo dijo...

Mmm, me encanta el lenguaje, adoro los textos, pero no creo nada. Agradable y ácido el tipo, algo similar a Camus y a Sartre, interesante y llegador para ciertos momentos cuando detestas al mundo, je, pero solo eso. Soy rortyano, prefiero creer que todo es contingente. Me encanta el azar. De todas maneras, me encanta como escribes (gusto subjetivo).

Momo dijo...

Que bueno que les gustó, empezaba a preocuparme.

Ninja, ¿es esa una pregunta retórica? Jamás dudaría de tus buenos gustos, hombre. Además, en cuanto a libros yo creo que lo que sea es bueno (menos Juventud en éxtasis).

Momo dijo...

¡ah, antes de que se me olvide mencionarlo! Sus libros llegan a un nivel tan alto de erotismo que fueron prohibidos en varios países durante varios años.

En serio, leí uno de sus libros para una clase y rayaba el punto de la pornografía. Lo recomiendo para áquellos cuya imaginación es escasa. (Me sonrojé con sólo mencionarlo, así de descriptivo)

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