4 sept 2014

Un libro inconcebible





Empezó como algo divertido. Una especie de apuesta: Yo leo tus libros favoritos, sin quejarme, si tú lees los míos.
 
No fue mi idea, que conste. Estuve de acuerdo porque me encanta recomendar a mis autores preferidos (¿Cómo, si no, convences a un hombre adulto de darle una oportunidad a Jane Austen?) y su recomendación llevaba años en mi TBR. Así que pensé, "Hey, qué buena suerte. Al menos no es Chuck Palahniuk o John Grisham (O, dios me ampare, Paulo Coelho)".
 
Pobre ingenua.
 
La cosa es que, cuando Dylan me dio mi asignación, me dijo "Cielo, no quiero poner presión sobre ti, pero éste es mi libro favorito en todo el mundo y no quiero exagerar, pero si no te gusta voy a matarme".
 
Aquella tarde lo comencé. Hace 48 días.
 
Empezando, me di cuenta de que su advertencia era de hecho una frase de la introducción y me reí, porque era una referencia estupenda (Yo la he usado desde entonces), pero ahora me pregunto qué tanta verdad contenían sus palabras. Será que si le digo "Hey, ya sé que terminaste Orgullo y Prejuicio en dos días y lo amaste tanto como yo (gracias por eso), pero tu libro no es para mí. Contiene todo lo que me gusta en una historia, pero no me gusta y, de hecho, no te ofendas, pero sospecho que podría odiarlo", ¿Qué pasaría entonces? ¿Dejaría de hablarme? ¿Terminaría conmigo? (¿Diría As you wish?)  ¿O diría "no pasa nada", pero secretamente me resentiría por no darle una oportunidad como le pasó al hijo de William Goldman?
 
La verdad, a mí también me gustó el primer capítulo: THE BRIDE. El resto ha sido, para ponerlo amablemente, como caminar a Mordor con una piedra en el zapato.
 
Ahora, si me preguntaras qué fue lo que sí me gustó, te diría dos palabras: Inigo Montoya. Todo el capítulo del secuestro. Las historias de los "villanos". Los piratas.
 
¡¿Puedes creer que me disguste una historia que contiene piratas?! Es la razón por la que sigo leyendo: Quiero saber. Ahora es un misterio a resolver.
 
Día 24, 51%
 
Son of a bitch! Estúpida Buttercup!
 
 
Día 28, 55%
 
He estado soñando con R. O. U. S. toda la semana. Justo cuando empezaban a desaparecer las pesadillas de Night Shift. Graaaaacias, Morgenstern. Roedores gigantes. Awesome!
 
Día 36, 60%
 
Ya en serio ¿cómo puede la protagonista ser tan estúpida? ¿Cómo puede agradarle al héroe cuando ella es tan mala heroína? ¿Cómo puede seguirme agradando él cuando a él le gusta ella? ¿Y cómo podría, en un millón de años, gustarme un relato donde me desagradan los personajes principales?
 
Día 37, 62%
 
¿Por qué? ¡¿Por qué, Buttercup?!
 
Día 40, 62%
 
You, bitch!
 
Día 45, 63%
 
Oh, dios. Odio éste libro. Lo odio. No puedo abandonarlo, no puedo avanzar, no puedo terminarlo.
 
¿Sabes cuántos ejemplares hay en mi estante electrónico, listos para ser leídos? Setenta y tres. Los conté. Además de 10 empastados. Nuevecitos, prometedores, sentados en mi librero, burlándose de mí. Libros que, de hecho, muero por leer. La estación está a punto de terminar (ahora contabilizo por estaciones) y sólo logré tachar uno de mis LIBROS DE VERANO. Hice esa lista en febrero (Estaba emocionada).
Sin embargo, arranco hojas al calendario, el mes se va y prefiero ver televisión a leer. Estoy viendo caricaturas, telenovelas; cosas que ni siquiera me gustan. Lo peor de todo: estoy haciendo ejercicio. Así de mucho odio este libro. Lo odio tanto que prefiero sudar, ponerme tenis (ugh) y quedar adolorida por días, antes que avanzar otro párrafo más.
 
Es además un círculo vicioso: Leerlo me deprime. Cuando me deprimo lleno mi día de actividades que amo. Hacer cosas que amo me pone feliz. Cuando soy feliz, leo. Leer me deprime.
 
Ya sé cuál es la respuesta lógica: Deja de quejarte y lee otra cosa, carajo. Lo intenté; No puedo. Hice una promesa y tengo que cumplirla. No importa lo que me lleve, voy a cumplirla. Porque yo podré ser una borracha incendiaria infantil y tener poblemas de compromiso, confianza e ira, pero demonios, tengo honor. Mi palabra vale algo.
 
Día 46, 66%
 
Me pregunto si lo vale. 
 
Día 47, 68%
 
Tal vez exagero. No odio a todos los personajes. Sólo a los estúpidos. Ah, pero hay tantos. Esto es predecible. ¿Por qué no podemos volver a la historia de Inigo o a la de Fezzik?
 
Día 48, 69%
 
Oh, tortura. Awesome. Just. freaking. awesome. (Eso fue en la voz de Dean Winchester. Huh. Es difícil plasmar el sarcasmo en la página.)
 
Quizás debería mirar la película y ya. ¡Qué estoy diciendo! Eso es poco ético. Éste libro está arruinándome. Está matando mi espíritu. Tal vez debería mirar infomerciales por una hora o dos.
 
Día 49, 70%
 
Ok, pausa. Necesito que alguien me haga un favor. Necesito encontrar a alguien, quien sea, que haya logrado la hazaña de terminar esto y pueda decirme (sin spoilers) que el final es satisfactorio. Que no voy a arrepentirme de continuar con el 30% restante. Algo así como cuando las madres te cuentan sobre las incomodidades del embarazo y los dolores de parto y terminan con un "pero todo vale la pena cuando te ponen a tu bebé en los brazos". Ya sabes, toda esa propaganda. Como eso, pero en serio.
 
No tengo a nadie, porque todo el mundo ama ésta historia. La mayoría porque vio la película (Yo sólo vi un pedazo de la primera parte hace muchos años y me pareció genial), otros porque no tienen un problema con la injusticia y la tragedia. Yo leí Los Miserables, Madame Bovary, Grandes Esperanzas, El Rey Lear, etc. Cumplí mi cuota. Ya no puedo con tragedias. Si quisiera que un libro me hiciera miserable, leería a Tolstoi (o cualquier otro ruso, todos son depresivos). O libros del Holocausto.
 
No estoy menospreciando ese tipo de literatura, sólo digo que yo ya terminé con ella. Antes era fácil disfrutar tales libros, porque no sabía lo que se siente el abandono, no tenía idea de lo que duele un corazón roto. Cuando lo sabes, ya no es divertido. Estás lleno de empatía y es horrible. Sufres cada página. Y, carajo, no quieres pasar tu dulce tiempo libre sufriendo a propósito.
 
Estoy desvariando. Supongo que lo que intento decir es que, cuando estás seguro que tu vida no va a tener un final feliz, intentas obtener los más que puedas de los libros. Puede sonar patético, pero es certificablemente efectivo.
 
Vaya, esto tomó un giro inesperado. Mi vida no es triste, no me estaba quejando de mi vida. Me estaba quejando de un libro, escrito por S. Morgenstern y adaptado por William Goldman.
 
A lo mejor sólo escribía para postergar mi lectura. Sí, probablemente sea eso.
 
 

*No creo que esté usando el título de manera correcta.

1 comentario:

Sam dijo...

No he leído el libro. Pero comprendo perfectamente la razón de la frustración de no querer continuar pero deber hacerlo. Me pasó una vez y aprendí mi lección.

Recuerda: al mal paso, darle prisa (o algo así, soy mala para los dichos).

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