4 ago 2009

A veces me citan


Me resulta un fenómeno curioso eso de escuchar algo que yo dije en voz de otros. Antes de meterme en el tema, una anécdota:

Estabamos un día en uno de esos viajes en carretera: un auto, un radio descompuesto, puras mujeres (ojo, no confundir con mujeres puras). Cuando todas estabamos enteradas de los chismes de todo el mundo empezamos a jugar a los "Qué harías si..." ¿Qué harías si estuvieras en una isla desierta? ¿Qué harías si atacaran los zombies? ¿Qué harías si fueras la estrella de un reality show? ¿Qué harías si te encontraras a Brad Pitt en el aeropuerto?, y así hasta la infinita ciudad de Toluca. En una de esas, Chantal me pregunta "¿Qué harías si encontraras a tu príncipe azul?" Como siempre me advierten que no debo burlarme de lo incoherente de las preguntas, yo, sin pensarlo, digo:

-Con mi manera de proceder en estos casos, honestamente puedo decir que, si encontrara a mi principe azul, probablemente lo pintaría de morado.

Ellas se ríen. Ya ves que en todos lados soy la variedad... ¿El punto? Resulta que desde entonces todos dicen "el príncipe morado" y en las bodas se brinda por "los morados", etc. No lo encuentro particularmente gracioso.

Caso contrario: Hay veces que alguien dice algo que me hace reír, yo pregunto "¿Quién dijo eso?" Y ellos responden "Tú, el otro día que estabamos haciendo shots de tequila ¿No te acuerdas?" Ni idea. Es genial porque me hago reír a mí misma y ni me entero... También es un poco patético ¿no?

Dije que me resultaba curioso, mentí: Me resulta raro y un poco aterrador. En cierto modo significa que las personas ponen atención a lo que yo digo, y yo digo muchas tonterías, así que me cortan un poco la inspiración. Deberían tomar un poco en cuenta que siempre digo lo primero que me salta a la mente, por lo regular es algo sarcástico y en algunos casos malvado. El otro día mi mamá compró un centro de mesa hecho con semillas y barnizado con, lo que sospecho, baba de extraterrestre. Me lo enseña y pregunta "¿Te gusta?" Yo lo miro y digo:
-Eww, ¿A qué apesta?
-¿No te gusta?
-¿Por qué compraste algo tan feo?
-Es que... mmm, bueno,... era para tí.
-Ah, ya. Mételo en la bolsa y hazle un par de nudos; Así se ve más bonito.

Por eso Santa Claus me trae siempre clavos y botones masticados. Damn it!

¿De qué estaba hablando? ¡Ah, sí! Lo raro que resulta que repitan lo que digo. En la prepa me tocó una maestra de Cálculo particularmente idiota. Yo sabía que iba a reprobar porque me pasaba las clases leyendo a Flaubert y cuando pasaba al pizarrón a resolver la ecuación en turno le decía "No tengo idea de qué es esto", ella trataba de ayudarme animándome con un "Pero no es tan díficil, nada más tienes que tratar de seguir el procedimiento, acuérdate". Me miraba con una lástima infinita, como si no supiera que yo tenía uno de los mejores promedios de la clase; Aunque no de SU clase. En fin que yo terminaba respondiendo "No puedo acordarme de algo que nunca aprendí. Verá usted, en mi mundo las letras sólo tienen sentido si forman palabras. Considero inútil tratar de aprender veinte métodos para sumar algo que no sean números en primer lugar." Obviamente me gané varios regaños, luego me gané regaños porque 'tenía una cara insolente durante los regaños', ¡Ah, quien fuera joven otra vez! En fin, mis amigos me preguntaban preocupados por mi calificación al final del semestre tratando de convencerme de copiarles las respuestas para 'sacar por los menos seis'. Siempre contesté "Es cuestión de principios, y mi meta es un cuatro, porque hasta para reprobar hay que tener estilo". ¿Ya piensas que soy una idiota? Pues sí, reprobé. Me ofrecieron un seis y dije que no. Me acusaron de anarquista y me sentí como los Who. Como resultado, cada fin de semestre se escuchaba en los pasillos "Voy a reprobar con estilo" o "¡Vaya estilo el tuyo para reprobar!" o "Estilisticamente todos están reprobados", etc. Me pasé todo un verano sufriendo para descifrar yo sola el jodido libro de Baldor... Con estilo, eso sí.

Ya por último, están los que me corrigen por algo que mencioné hace meses y creen que está mal dicho: No, para mí marica y homosexual jamás serán sinónimos. Sí, le digo efebos a todos los adolescentes sin importar el género. Sí, digo though para terminar frases en español. Sí, abuso de los adverbios al escribir y al hablar. Sí, tambien abuso de las metáforas. Claro, claro, soy blasfema hasta la excomunión y adoro que mi reacción cuando estoy asustada sea gritar "Jesus-fuckin'-christ!".

Otra cosa: Únicamente yo puedo referirme a Mimisma bajo el término 'bitch'. Existen sus excepciones: Si alguna vez te pegué un chicle en el cabello, secuestre a tu gato, hice un funeral vikingo con tus apuntes, amenace con seducir a tu novio, publique fotos tuyas en situaciones comprometedoras, hice un comentario ácido para quemarte frente a otros, fingí que no te reconocí en la calle y pasé de largo, te mordí, te rasguñe o te disparé municiones de plástico con una pistola de practicas, entonces y sólo entonces, puedes llamarme bitch. Hasta los insultos hay que ganárselos.

Eso me recuerda a aquella vez que una fulana escribió en el pizarrón "Momo es una bitch", yo escribí debajo "Muy cierto. Por favor, acuérdate de ponerle mayúsculas para la otra". Hubo otra, me gané mis mayúsculas.

¿Ves que no soy una buena influencia? Es como si Helen Keller tratara de enseñarle a manejar a Stevy Wonder.

2 comentarios:

Un Hombre mirando al SudOeste dijo...

Siempre estilos@...
Esa es la manera de hacer las cosas, marcando un sello personal... pero ojo... cuando uno se da cuenta q va en camino a ser un líder de opinión... DEBE... renegar y estar en contra de ser un superstar!!

KuDaKi dijo...

Jaja

Hasta para insultar tienes estilo, caray.

La próxima vez preguntaré antes de llamarte con algún adjetivo parecido...

Me gustaría saber como te ganaste esas mayúsculas,

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