13 may 2010

El efecto Blancanieves


Supongo que tendré que posponer la entrada que tenía planeada, pues, aunque la tengo escrita en la cabeza, no he tecleado ni una palabra.

¿Recuerdas esa frustración que te ataca cuando tratan de asesinarte? ¿No? Vaya, tendré que explicarlo. Es como en Kill Bill: Al principio piensas que es un malentendido, después piensas que fue a propósito y, cuando te salvas, piensas que es tu deber desquitarte.

Eso es justo lo que voy a hacer.

Además, voy a hacer un recuento de todas las veces que he estado a punto de morir por culpa de mi madre. (Sounds fun, huh?)

Primera: Cuando yo tenía un año de edad, me tiró una mesa de acero en la cabeza. Claro, la versión oficial dice que yo estaba de latosa jugando junto a la mesa recién acabada de traer, que estaba mal recargada en la pared y sin armar, y yo me la tiré encima. Fue un golpazo de cinco puntos. Me quedó una cicatriz en la frente... y el respeto por las esquinas no-redondeadas del metal. Siempre que los curiosos preguntan cómo me hice ésa cicatriz, al responderles noto en sus rostros la expresión de Ah-con-razón-es-tan-rara-y-está-tan-loca-la-pobrecilla.

Segunda: Cuando yo tenía cinco años, estuve quejándome de un dolor en la parte baja del estómago. Mi madre, siempre tarde para la escuela, me llevaba corriendo. Le decía que me dolía y ella me regañaba: "Tú siempre quejándote porque no quieres ir a la escuela. Ya deja de inventar cosas." Lo extraño es que yo siempre señalaba el mismo lugar. Dos semanas después comenzó a creerme. Eso cuando los demás síntomas aparecieron. Su amigo, el Señor Dotor, me operó de emergencia y me sacó el apéndice. Mi madre lo asistió durante la cirugía. El Dotor le puso la regañada de su vida porque estuvo a punto de darme peritonitis. Me gustaría saber el nombre del Dotor; es mi único testigo.

La tercera fue el accidente automovilístico... del cual no voy a hablar.

Esta es la cuarta: Cuando dejó abierta la llave del gas. Yo estaba en mi habitación dormida y me desperté porque mi sentido del olfato es como mi talento especial (a veces mi único talento). Y ¡claro! soy la única. Y ¡claro! fue ella.

Ahora, el hecho de morir no me molesta, me molesta el modo.
Si alguien va a envenenarme, ¡bien! pero que sea con algo genial, como una mamba negra escondida en un maletín lleno de dinero y, de preferencia, con una margarita en mi mano. Hay que hacer bien las cosas, carajo.
Todos los venenos shakespereanos son aceptables también. ¿Qué tal aquella pelea de Hamlet con la punta de la espada envenenada? Bastante genial. ¿O las drogas de Julieta para fingir la muerte que después te dejan revivir como si nada? Genial igual, siempre y cuando no tengas un marido pendejo.
Los mejores: Belladona disuelta en la botella de tequila (un envenenamiento literario y cinematográfico) y el colmillo de basilisco (mi favorito).

Como ya me quiero ir porque, oh boy, ésta semana ha sido de lo más bizarra, resumiré lo siguiente.

Me gustaría que esto hubiera pasado antes del 10 de mayo. Y, ya sabes, poner como excusa para no darle regalo la típica frase de ¡Porque intentaste asesinarme! Me pregunto si existe la tarjeta en hallmark.

Lo más triste es que ahora que llegó, y le reclamé en mi más puro estilo teatral, lo primero que dijo fue: "Creí que no había nadie", seguido de "yo no fui", seguido de "Ah, debió moverse cuando estaba limpiando". Cualquiera pensaría que fue ella la que disminuyó sus celulas cerebrales "accidentalmente". Realmente es como la bruja mala de Blancanieves.

Vaya -acabo de darme cuenta-, soy como las cucarachas: ¡Me estoy haciendo inmune a un montón de cosas!

Conclusión: Espero que mi muerte sea más Thelma y Louise y menos Sylvia Plath.

10 comentarios:

Alicia L. dijo...

¿Y la muerte Virginia Woolf?

Tu madre te contestaría: "Yo no dejé piedras en los bolsillos de tu saco."

Y tu te lamentarías por haberlo perdido en el fondo del lago.

DvD dijo...

O la muerte de superman. Digo, que llegue un extraterrestre todo deforme y bizarro únicamente para matarte no puede ser algo aburrido o muy visto... emmm... no puede ser aburrido.

Mar dijo...

Si eliges la manera en cómo morir dejaría de ser asesinato para ser suicidio y después a quién le vas a reclamar, si el fin es el mismo, por lo menos conserva el derecho de "replica" desde el otro mundo.

Frédéric dijo...

"Profesional ofrece sus servisios, alto, rubio de ojo azul, fornido, 17 zicatrices, gusta de torturar y envenenar para ganarse un cafecito, tenga una muerte digna y original"

Así podría poner el anuncio en el peridico, ya despues lo contratas y listo...

Doña Diabla dijo...

Ea! me encantan tus referencais a killbill adoro esa pelicula!

pero bueno, apegandonos al post... que curioso comportamiento el de tu madre, escrito en un post y para quien lo lee resulta de lo mas gracioso... pero supongo que a ti no te hace gracia.

Suerte con tu madre, y mantente viva.

actvservidor dijo...

NO te mueras, momo, momita linda... no te mueeeras... =(

jeje, yo con tal de estar bien vivito cuando me alcance la parca me basta... así, sin mucha escenografía XD

saluos!

Anónimo dijo...

Imagine la mesa cayendo sobre ti...ahora solo falta que me digas que tambien hablas parcel....shshdhdhssssss.

Fernando Rocchia dijo...

Primera vezde visita por el blog...muy interesante!!!!!

Sam dijo...

Pues yo creo que si tu mami hubiese querido deshacerse de ti, te hubiera abortado cuando tuvo oportunidad... muy cruel mi comentario, lo siento xD


Creo que no había comentado antes, pero justo acabo de terminar de leer todo tu blog. Me entretuve muchos días.

kika dijo...

Primera vez que visito tu Blog y tengo que decir Todo un descubrimiento!!!!

Excelentes textos y con una gracia, ironía y genialidad únicas!!

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