30 dic 2009

Sobre el instinto maternal


Yo siempre he pensado que sería un estupenda niñera. No competente, no servicial, sino estupenda. Imagínate a la Mary Poppins (la de los libros, que es narcisista y enojona), ah, pues así mero resultaría. De chica pensaba que tenía vocación para eso: ayudaba a cuidar a mis primitos casi desde que acababan de limpiarles la placenta -ok, ew-, los arrullaba, cambiaba pañales, preparaba mamilas, etc, etc. No era que me lo pidieran, simplemente me gustaba. Supongo que jugar a mamá de los pollitos con humanos reales tenía más sentido para mí que las muñecas.

Pero el tiempo siempre le abre los ojos a uno. Y yo descubrí que no me gustan las personas en general, y los niños en particular. Uno de los peores sonidos del mundo es el del llanto madrugadurezco de un recién nacido. No, espera, el llanto de cualquiera, sin importar la edad, es molesto.

Ah, pero el tiempo también te hace olvidar que ya tenías los ojos abiertos. Te descuidas y se te ocurre decir la estúpida frase en-juego-pero-no-tanto de "extraño dormir en mis brazos a un bebé, con su olor a recién nacido y sus deditos tratando de sujetarte". Y claro, los oyentes se ríen y dicen "¿Tú? Ja ja ja, ¡pero si tienes el instinto maternal de una serpiente!" Caray, silenciada con mi propia frase. ¿Recuerdan eso, pero no las tablas de multiplicar? ¿dónde están sus prioridades, gente?

Finalmente pensaron que estaba siendo sarcástica, como aquella vez que dije "compraré un mono mayordomo en el mercado negro y lo haré usar camisetas que digan 'PETA rules'"... Si lo pienso, es muy lógico. Mi problema -el actual, fija tus ojos en el actual, eso- es que mis tíos dejaron de reproducirse, y mis primos comenzaron; pero no recuerdo los nombres de los retoños. No paso tiempo con ellos porque creo que sus padres son idiotas demasiado avaros para comprar un condón. Antes de que empieces: no soy prejuiciosa, soy puntualizadora del realismo crudo. ¿Cuántos sobrinos tengo? Dos, tres, cuatro, cinco. Sí, cinco sobrinos; recuerdo el nombre de cuatro (aunque supongo que su nombre no es "Pasita"). Damn.

La solución para quitarme la sensación de pelusa en el aura era simple: pasar tiempo con niños. Así pues, me dedique a cuidar a mi hermanita Jazz a lo largo de la semana. Funcionó. Tuve que despertar temprano a prepararle cereal (que no se comió), peinarla, ponerle la misma película una y otra y otra vez, limpiar el agua que tira fuera del vaso cada vez que se sirve, recordarle que se lave las manos, recordarle amablemente que no me toque con sus manos pegajosas (¿por qué siempre tienen las manos pegajosas?), alimentarla una segunda o tercera vez, leerle, explicarle lo que las palabras como 'dique' significan, etc. Incluso cuando sólo me toca recogerla de casa de mi abuela me desespero: se duerme y me babea, toca lo más sucio que ve, pregunta "¿qué es eso? ¿ya vamos a llegar? ¿por qué el conductor es tan naco?". Sí, bueno, a veces me hace reír.

Lo cierto es que no estoy lista para cuidar niños (aunque mi lectura de las crónicas de Narnia fuera un hit con mi voz de los castores y de la bruja blanca) y que tendré que conformarme con verlos de lejitos. Me pregunto cuánto duraría de nana si me pagasen...

Pensaré en todo esto hoy, tal vez compre un sombrero y una sombrilla mañana.

3 comentarios:

Señorita Morfina dijo...

Ey, en serio... ¿por qué el conductor es tan naco? jajajajaja

El contacto más cercano que tengo con "niños" es con la chiquilla de una amiga, es de verdad una pequeña Momo, o sea sarcástica pero en dosis pequeñas y con una pizca -casi nada- de inocencia.

Doctor X dijo...

jejej y pense que solo yo era asi de narcicista

Alicia L. dijo...

Aw, es lindo cuando escuchas llorar a los bebés RN siempre y cuando tú no lo estés cuidando. Es que es lindo. Son chistosos, parecen pasas.

Hay uno que otro niño que me cae bien. He conocido nenes sarcásticos y lo hacen a propósito. Es la onda.

Pero cuando están demasiado cercas de mi, salen golpeados. No preguntes como.

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