Mi computadora no me deja entrar en el msn. Ha sido la semana más difícil. Para personas como yo, que odian los teléfonos, el internet es EL medio de comunicación por excelencia. Por increíble que parezca, las cosas andan de lo más aburridas conmigo: Apenas salgo, no tengo dinero, no tengo ganas de leer, no quiero ver ni hablar con nadie, no tengo hambre.En vista de que es semana santa y odio las películas biblicas, las recreaciones de tortura, la gente que menciona el nombre de Jesucristo para quedar bien, y que "casulmente" en mi casa haya un increíble suplemento de pescado, tengo ganas de romper las reglas: Quiero una hamburguesa que alguna vez haya hecho muuuuu, un martini seco con aceitunas y una limpieza facial. Todo lo que quiero tiene que ver con las prohibiciones; Algunas las hice yo, algunas llevan un par de milenios.
Son las seis de la mañana y no tengo sueño. Insomnio permanente (Boy, that helps me to get prettier!) Terminé con dos temporadas de una de mis series favoritas y a la única conclusión que llegué es: Necesito llamarle. No importa que me prohibí a Mimisma hacerlo (o el hecho de que yo jamás llamo a un hombre). No importa que me dejo llevar por mi temperamento impetuoso y termino sintiéndome una fracasada. "La gran L en tu frente valdrá la pena", dice una de las voces en mi cabeza. Carajo.
Así que di un par de vueltas alrededor de mi casa para pensar en otra cosa. Por alguna razón tengo ganas de salir corriendo y, qué diablos, los que me conocen saben que yo no corro... jamás; creo que correr es una de las actividades más estúpidas que la gente realiza por gusto. La única circunstancia que me haría correr sería un ataque de los zombies, y Lucifer sabe que los zombies son tan lentos que probablemente no me voy a ver obligada a hacerlo. Es una idea muy irracional ¿Por qué correr? Daría lo mismo ir a misa de siete. No, si correr es un castigo divino, ir a la iglesia en domingo de pascua es aún peor. [Sólo por curiosidad ¿cuántas blasfemias llevo?]
No importa lo que tenga que hacer, no voy a llamarle ni a enviarle ningun tipo de mensaje. Mmmm, debí pensar eso cuando decidí prender la computadora para escribir y mantener mi mente ocupada en otra cosa.
Una vez, en una clase de esas llenas de mariconerias y abrazos en grupo, que nadie sabía por qué llevábamos obligatoriamente, nos pidieron pegarnos una hoja en la espalda y andar por el salón escribiendo en la hoja de los compañeros una palabra que creyeramos que podía definirlos. Varios tuvieron problemas con tan reducido espacio. Yo siempre he creído que, a las personas que conoces bien, es fácil definirlas. Una de mis amigas junto en su hoja tres diferentes sinónimos de la palabra "bitch", no voy a mentir: se lo ganó a pulso. Yo junté tres diferentes definiciones de inteligente, pero las más importantes fueron honesta y voluntariosa. La última hizo toda la diferencia: Soy voluntariosa, y lo peor es que creo que es un gran halago. Define esa parte de mí que se incrementa con los años como la deuda externa de nuestro país; Por eso no tengo ganas de conseguir trabajo, por eso dejé de hacer teatro, por eso no tengo relaciones estables. Que conste que no me estoy quejando, simplemente es un dato que guardo en mi subconsciente, como la química orgánica y las oraciones del rosario.
¿Cúanto llevo escribiendo? Como sea, funciona. La lección que saco de ésta noche es que no debo ver series románticas. A partir de ahora sólo voy a ver The Big bang theory, South Park y Beavis & Butt-head; todo lo demás es peligroso. Mi estado es de debilidad mental, muy grave. Lo peor es que me doy cuenta de que voy a terminar siendo tan patética como Meredith Grey. Zeus me proteja de terminar así. Escribir ayuda, though.
Ahora que lo pienso ¿Qué es más patético que estar escribiendo en tu blog a las siete de la mañana? Probablemente estar sentado en una banca de iglesia levantándote y sentándote cuando una campana suena, y repitiendo lo que otro dice. ¿Por qué repiten? No es como si fueramos tan retrasados como para olvidar lo que tres segundos antes nos dijeron. La única conclusión a la que llego es que la iglesia católica cree que todos los miembros de la raza humana somos idiotas... Y tal vez lo somos, pero a nadie le gusta que se lo recuerden. A mí no, eso seguro.
Tengo otra teoría, una muy infantil: Creo que si escucho su voz, aunque sea un instante, voy a poder recordar su olor; esa mezcla de lluvia, musgo, maderas, manzanilla y albahaca. ¿Verdad que es infantil? Lo que más me fastidia es que yo pedí esto. Al final soy la prueba viviente del estereotipo: Las mujeres no saben lo que quieren.
Tengo que corregir lo anterior: No saben lo que necesitan. Lo que quiero son unas nuevas zapatillas rojas. Y al que me llame Dorothy, me pregunté dónde está Toto y haga alguna referencia a Kansas, juro que voy a golpearlo.
Tengo que corregir lo anterior: No saben lo que necesitan. Lo que quiero son unas nuevas zapatillas rojas. Y al que me llame Dorothy, me pregunté dónde está Toto y haga alguna referencia a Kansas, juro que voy a golpearlo.





















3 comentarios:
¿Ni siquiera al grupo Kansas?
C'mon, eran muy buenos.
Y me temo que los zombies son más rápidos de lo que las películas nos han hecho creer, un sueño me lo reveló.
Y por último, si vas ala iglesia a las 7 de la mañana, entonces sí eres un poco retrasado. He ahí la solución al misterio de la resurrección de Jesús Cristo.
Las recreaciones de torturas no son nada buenas.
Es más divertido protagonizarlas =D
Ojalá los dioses del Olimpo te concedan todas tus necesidades, porque si no, ¿entonces quién?
Vamos, Tanya, bailemos toda la vida, a tu tía no le importará =)
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